Consejos para Aspirantes a Escritores

CONSEJOS


Has acabado de escribir una novela después de años de esmerarte en su composición. Vamos a suponer que, harto de trabajar para los demás, quieres comenzar a venderla para entrar en la carrera de escritor(a). Supongamos también que, tras una búsqueda por «Internet», has hallado «editoriales» a las que enviaste tu manuscrito y que ellas te responden favorablemente y con inesperada prontitud. 

Ese sería el primer error en que incurres como «aspirante a escritor», porque lo que hallarás en «Internet» no son las puertas a la carrera profesional, sino «hoyos negros» en los que se disolverán tus ganas, hallarás personas inescrupulosas con escaso «capital» que fingen ser empresarios literarios y que están dispuestas a sonsacarte hasta tus ahorros. ¡Ay de ti! Si quieres ser «escritor profesional», no busques las puertas en «Internet», sino en el mundo real. Si quieres gastar tu dinero en una «publicación» de tu obra, sería preferible que gastes tu dinero en un tratamiento de ortodoncia. 

Mira que la carrera literaria de una persona puede resultar frustrada, no por la calidad de sus obras, sino por la calaña de los individuos a los que aquella envía sus manuscritos. Muchos aspirantes a escritores, aunque habilidosos para escribir, se persuaden a creer lo contrario después de participar en diversos «concursos literarios» sin obtener algo honroso por su participación; como un primer premio o a lo menos una «mención». Muchos aspirantes a escritores, habiendo compuesto una obra literaria, no menos original que bien escrita, se persuaden a creer que es trillada y mal escrita después de haberla enviado ignorantemente a «editoriales» que aparentan ser reales o «editoriales de garaje», sin obtener una respuesta, o con una respuesta que no correspondía con sus expectativas. 

  1.                  Nuestro primer consejo, pues, es que no sigas usando el «Internet» para explorar ese mundo en el que quieres entrar. Nunca pidas una opinión a desconocidos en «Internet» (foros, Instagram, Facebook, etc.) acerca de editoriales, pues, si lo haces, te hallarías enredado en los fingimientos gratuitos de los lamec…s (los que hablan maravillas de cierta editorial, aunque saben que ella es una editorial de garaje), en las alucinaciones de los simplones (gente incauta que ha caído en las redes de una «editorial pirata» y que ni siquiera sabe que su manuscrito «publicado» está plagado de errores), y en las mentiras de los hipócritas (falsarios que tienen vínculo, ya laboral, ya familiar, con una editorial «pirata» y que, por eso, hablan maravillas de ella). Advierte esta verdad, si no la tienes advertida: las personas lindas, honestas y «listas» son una minoría. Por eso, en el mundo real, en la calle, en «Internet», hallarás principalmente la materia de los deshonestos y los simplones. Sí, los simplones (lo repetimos), quienes, confundiendo «amabilidad» con «profesionalismo», escriben reseñas en «Internet», afirmando haber sido tratados de manera muy profesional por una «editorial», e imaginan que sus obras están en muchas de las librerías cuando, en realidad, no están siquiera impresas, ni lo estarán, a menos que su familia y contactos compren algunos ejemplares. ¿Es confuso este nuestro primer consejo? Esperamos que no lo sea, pues nos parece tan simple y sabio como aconsejarte a que salgas de casa a hacer amigos en un lugar apacible, en vez de quedarte en ella intentando hacer amigos por medio de las «redes sociales».
  2.                  Dirígete a una librería física y porta contigo recado de escribir. Si es una librería capaz de muchos anaqueles (y, por lo tanto, una gran variedad de libros), mucho mejor. Entra en ella, como quien quiere curiosear. Busca libros en la sección que conviene a tu incipiente especialidad (infantil, poesía, ensayo, etc.). Si el dependiente (o la empleada) te pregunta qué libro buscas, pregúntale por libros impresos por editoriales independientes. Con permiso de él o ella, hojea algunos, examina su calidad. Si el examen es satisfactorio, busca el nombre de la editorial en sus primeras páginas y, finalmente, escríbelo, junto con su dirección, en un papel que llevarás de vuelta a casa. Sin embargo, importará mucho al éxito de tu propósito que averigües en el sitio si esos libros examinados son excepciones o si, por el contrario, la librería tiene muchos más ejemplares, porque, así como «una golondrina no hace verano», así tampoco un ejemplar hace confianza. Hay «editoriales piratas» que consiguen meter en una librería uno o tres ejemplares de una novela, cuando no es el autor el que los ha llevado allí para suplicar al librero que le haga el favor de ponerlos en algún lugar por si alguien pregunta por ellos.
  3.                  Ahora que tienes los nombres y las direcciones de algunas editoriales independientes, procede a registrar tu obra inédita antes de enviarla a la editorial que has elegido. Para hacerlo gratuitamente, te recomendamos este sitio https://www.copyrighted.com/. Nosotros recomendábamos Safe Creative porque ofrecía servicios gratuitos; pero, ahora, esa empresa internacional se ha vuelto una mierda comercial que cobra por todo y envía SPAM. Aconsejamos esta conveniencia del registro porque, habiendo muchos falsos editores y gente deshonesta, tu obra puede parar en los términos del plagio.
  4.                  Ahora que la tienes registrada, procede a enviar tu manuscrito por servicio postal o por «Internet». Descuida. Hemos dicho que no deberías usar «Internet» para explorar el mundo de las editoriales, pero tal amonestación no implica una abstención absoluta del «Internet». Entre menos papel uses, y menos dinero gastes, mucho mejor.

Si eres una persona testaruda y, a pesar de nuestro consejo principal, porfías en buscar editoriales en las aguas turbias de «Internet», no desestimes los siguientes:

  1.                  Trata de ser selectivo en vez de exhaustivo: no envíes tu manuscrito a todas las direcciones que halles en «Internet» bajo el nombre de «editorial». Prefiere las editoriales que admiten envío de manuscritos por correo electrónico o por página «Web» (tarde o temprano, reconocerás que gastar dinero en correo postal es tan desaprovechado como esperar evidencia de sabiduría de parte de la gente que gobierna este planeta).
  2.                  En este artículo (o en este otro), explicamos las tres clases de editoriales que conocemos: las reales (sus clientes son lectores y distribuyen libros en estanterías), las independientes (sus clientes son lectores, pero no pueden hacer tiradas numerosas) y las aparentes o fingidas (sus clientes son los aspirantes a «escritores»). Hay muchas editoriales independientes. Reconocerás su «seriedad» en un hecho tan simple como la falta de publicidad, porque estas no están buscando en «Internet» «escritores» desesperados y novatos, sino que están vendiendo libros a lectores consumados. Por tal razón, descarta las «editoriales» que se hacen publicidad en «Internet» con predicados dudosos; como «somos la editorial que más vende en España»; «seguimos un modelo de edición tradicional»; «hacemos realidad tu sueño de ser escritor»; «en ningún momento te vamos a cobrar un céntimo por publicar con nosotros». Recuerda que muy poco de lo que hallarás en «Internet» está para provecho de tu pretensión. Esto es prevenirte no solamente contra «editoriales de garaje» que fingen ser «acaudaladas» (por ejemplo, Letramemame*, Círculo de Caca Roja*, Europa Ediciones, Punto Rojo de Sinvergüenzas*), sino también «editoriales» que se muestran «inofensivas» con argumentos (publicidad barata) sobre su «honestidad» y «profesionalismo» (por ejemplo, Letras Inquietas, Tu Escritor Enterprise, Letras Negras, Titanium, Ibukku, Terra Ignota, Seshat Ediciones, Bunker Book, Editorial Gco). *Denominaciones ligeramente alteradas.
  3.                  Si envías tu manuscrito a diversas editoriales, conviene que tengas tanta paciencia cuanta cautela. Las editoriales reales (por ejemplo, Planeta, Alfaguara) no suelen responder a «aspirantes a escritores». Cuando responden (lo cual ocurre raramente), lo hacen después de muchos meses de espera. Las editoriales independientes tampoco se apresuran a responder. La mayoría de ellas, cuando responde, lo hace con frases trilladas; por ejemplo, «tu manuscrito no encaja con nuestra línea». Tales frases no deberían desanimarte, porque la mayoría de esas editoriales independientes no leen los manuscritos que reciben, sino que los rechazan casi automáticamente a falta de caudal para sacar tiradas. A diferencia de las editoriales reales y de las independientes, las «editoriales» aparentes (o editoriales sospechosas) responden en breve tiempo (en menos de una semana; si tardan, responden en menos de un mes). El motivo de tal brevedad es porque los «escritores» son sus potenciales clientes.
  4.                  Si piensas que las editoriales reales hacen campañas de «reclutamiento de escritores carentes de fama», desengáñate, porque el negocio de tales editoriales se ceba en el renombre de sus escritores, no en la aventura de «aspirantes a escritores». Por esta razón, te pedimos que descartes a esas supuestas editoriales que se valen de «Internet» para hacer campañas al tenor de «apostamos por tu manuscrito», «apostamos por autores noveles», «publicamos gratis tu obra», «somos una editorial tradicional». La mayoría de estas campañas son engañosas y tienen el propósito de atraer incautos, sonsacarles dinero, defraudarlos de sus «regalías», hacer que el autor venda a su familia unos pocos ejemplares. Al tenor de estas razones nuestras, hallamos otras, escritas por personas que escarmientan en experiencia propia. Por ejemplo, alguien dijo en un «foro» de Internet: «Las editoriales de autoedición o de edición compartida son… una estafa. Yo tuve mis más y mis menos con algunas, me decían que mis libros tenían calidad, que eran vendibles, blablabla, y finalmente, me presentaban una factura te tantos miles por tantos libros. Mi respuesta era siempre la misma: si tanto alabas mi manuscrito, si tantas posibilidades comerciales le ves… arriésgate y publícame por tu cuenta… Ninguna se molestó en volverme a contestar… mi consejo es el siguiente, no malgastes tu dinero al son de las falsas trompetas. Te recomiendo un libro que, en clave de novela, explica muy bien cómo funcionan ese tipo de editoriales; léete "El péndulo de Foucault", de Humberto Eco, los protagonistas trabajan en una editorial al estilo, y el autor explica… cómo funcionan esos estafadores, que juegan con los sueños de la gente» (TEXTO original).
  5.                  Es también oportuno prevenirte contra la abundancia de alabanzas que hallarás en favor de ciertas «editoriales», pues la mayoría de ellas son parte de la publicidad barata que ellas hacen con mentiras y fingimientos para enredar personas incautas. Una editorial «real» (PLANETA, ALFAGUARA, etc.) no pone en su página «WEB» testimonios de «escritores agradecidos».
  6.                  Para ahorrarte de trabajo y de esperas, te aprovechará el recordar o el saber que hay «editoriales» que no solamente discriminan nacionalidades, sino también «géneros»: algunas se ciñen a la literatura histórica; otras, a la fantástica, la erótica, etc. Si el manuscrito que deseas hacer publicar es romántico, no lo envíes a una «editorial» de poesía o ensayo. Si es histórico, no lo envíes a «editoriales» de género erótico. Averigua cuál es la «línea» de cada una de las «editoriales» de tu lista, de modo que puedas descartar aquellas que no corresponden al «género» de tu «manuscrito».
  7.                  Supongamos que ya enviaste tu manuscrito a treinta y tres «editoriales», y que no sabes a qué atenerte. No esperes respuesta de todas: tres de ellas nunca te responderán (indicio de que son reales), veintisiete te responderán en breve (indicio de que son editoriales fingidas), y las otras tres lo harán al cabo de tres o cinco meses, para decirte que «tu manuscrito no encaja con nuestra línea» (indicio de que no lo leyó y que es editorial de escaso caudal). No te agravies entonces de tal respuesta, pues proviene de «editoriales de pacotilla»; como las españolas Siete Islas, Versátil, Maeva y Piel de Zapa, las cuales, careciendo de dinero o teniendo muy poco, apenas consiguen «publicar» tres o cinco «manuscritos» cada año, sin distribución internacional y con una tirada muy escasa. Otras «editoriales» te responderán en diez días o, a lo sumo, en un mes, con propuestas tan indecentes como sospechosas, pues, en vez de ofrecer dinero, lo piden con diversos pretextos («la crisis», la maquetación, la corrección, etc.) y falsas promesas (distribución internacional, publicidad en redes sociales, traducción, etc.) Tales propuestas, ante los ojos del incauto aspirante a escritor, pueden resultar atractivas, y aun hacerlo exultar de alegría, sobre todo cuando llegan con la adulación de que «la obra suya tiene mucho potencial y por eso el comité editorial ha decidido publicarla». Con esto, reiteramos la sugerencia que ya hicimos de no condescender a lo que estos supuestos «editores» ofrecen y prometen. Pagar por ello sería fomentar una práctica deshonesta que, en vez de redundar en prosperidad, solamente importa mediocridad, haciendo extinguir la tradicional práctica de los editores honestos que pagan un anticipo por nuestros «manuscritos».
  8.                  No desistas de las artes literarias si estás realmente aficionado a estas. Es indecencia el determinar la calidad de tus obras por el número de personas que las leen o que no las han leído: si has gozado escribiéndolas y leyéndolas, eso basta para que te enorgullezcas de ellas, porque no todo el que escribe o lee deriva un gozo de ello.
  9.                  Quienes consiguen escribir una obra literaria piensan que el siguiente proceso ha de ser su publicación o su divulgación, antes impresa en hojas que en soporte digital. Acá no nos detenemos en señalar las ventajas y las desventajas de ambos medios; pero tampoco nos abstenemos del afirmar que el gran provecho de conseguir que una editorial real reproduzca nuestra obra en papel y la distribuya en librerías es el anticipo de dinero que aquella se obligue a darnos. Ese dinero es una garantía de que el editor trabajará honestamente por ella. Con esta consideración, conviene sospechar de todas las ofertas editoriales que no involucren dicho anticipo.
  10.            No dejes de pulir tu manuscrito ni quieras creer que la «suerte» recae en algunos «escritores» dejando en desventaja a otros. El prestigio es como el oro: ni aquel ni este llegan a pertenecer a todas las personas, porque, de lo contrario, cesarían de tener su valor extrínseco. Sin embargo, la fama no es el índice de la majestuosidad. Si tus artes literarias tienen la excelencia de las piedras preciosas, tus obras habrán de resplandecer, aunque la miopía ajena no vea siquiera su chispa. Ninguna obra es perfecta, sino que todas son susceptibles de mejora: por lo tanto, continúa mejorándola y no hagas como ciertos aspirantes a escritores, que escriben una novelita en un año y, al año siguiente, comienzan otra. Nadie escribe una novela ejemplar, como el Quijote, en un año ni en dos, sino en ocho años o más.
  11.            No dejes de revisar una y otra vez la ortografía de tu manuscrito. Ninguna editorial lo corregirá con el rigor y la meticulosidad que merece. Los errores ortográficos son comunes no solamente a editoriales de garaje (EJEMPLOS), sino también a editoriales de prestigio internacional; por ejemplo, hicimos una reseña sobre la incorrección de una novela de fama internacional, escrita por un tal García Márquez, y que ha ido de editorial en editorial, sin que alguna la hubiese corregido con rigor (esta es la RESEÑA).
  12.            Si desesperas de hallar una editorial real que se interese en publicar tu obra, no consideres la posibilidad de contactar una agencia literaria, pues hallarías en casi todas tanta corrupción cuanta hallamos en las editoriales de garaje: la mayoría de agentes literarios no quieren sino sonsacar dinero (EVIDENCIA) a los aspirantes a escritores y nada harán por sus manuscritos.
  13.            Si te decides por la «autopublicación», sin mediación de editoriales, te aconsejamos «subir» tu manuscrito a https://draft2digital.com. El uso de tal plataforma es gratuito, y allí hallarás reseñas diarias de venta de tu novela (o ensayo), te pagarán mensualmente (sin «umbral mínimo» de pago). Recomendamos https://draft2digital.com porque AMAZON deja lugar a muchas sospechas y dudas. Por ejemplo, ¿qué hace AMAZON con el dinero de los miles de personas que no llegan al «umbral mínimo»? ¿No será esta una de las causas de la riqueza de AMAZON? En cuanto a BUBOK (OPINIONES BUBOK) y LULU, las reputamos como inferiores a AMAZON (OPINIONES AMAZON KDP); y eso que esta última, como hemos dicho, no es absolutamente confiable.
  14.            Si crees que tu manuscrito está magistralmente escrito y que no necesita una optimización, desengáñate, porque todo es susceptible de mejoras. Para ejemplo de tal verdad, tenemos nuestra entrada acerca de la OPTIMIZACIÓN de novelas.
  15.            Si no hallas una «editorial real» que te ofrezca un contrato decente por tu novela (un contrato en el que el editor se obligue a sacar una tirada real), condesciende a la «autopublicación». Pero no la publiques sin haberla revisado varias veces. Si no tienes tiempo de revisarla ni sabes hacerle la maquetación, considera esta POSIBILIDAD. Cuando lo tengas corregido y maquetado, te indicaré una imprenta profesional que imprime desde 50 ejemplares a un precio moderado.
  16.            Si no hallas una «editorial real» en el mundo de la edición hispánica, busca otros horizontes editoriales en el mundo de los angloparlantes. Haz traducir tu obra al idioma inglés. Cuando la tengas traducida, la posibilidad de hallar lectores es mucho mayor que si la dejas en tu idioma nativo. Para saber más acerca de la traducción y de sus precios económicos: ENLACE.

 

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